Seguro que alguna vez, inexplicablemente, alguien se ha sentido atenazado por un miedo difícil de describir. Ese miedo nos paraliza y, sin saber cómo, nos provoca un terrible malestar, y lo peor de todo, desaparece y cuando menos te lo esperas vuelve a aparecer. A veces nos sentimos desganados, tristes, sumergidos en una especie de vacío que no nos deja vivir y pasados unos días, sin nada que lo justifique, nos sentimos eufóric@s. Otras veces, y también sin saber por qué, nos sentimos muy angustiados. Empezamos a sudar, el corazón parece quererse salir del pecho, se nos descompone el cuerpo y no sabemos cómo quitarnos de encima tal malestar. En la mayoría de los casos enunciados y en muchos más, las personas contamos con los recursos necesarios para gestionar todos esos pensamientos que nos generan dificultades, pero no siempre sabemos salir adelante sin ayuda. Llegado el caso debemos acudir al psicólogo sin aplazarlo ni un día más. Él/ella te facilitará la tarea y te ayudará a encontrar las claves para salir del bache.