La Escuela de Padres se dirige mayoritariamente a todos aquellos padres que tienen hij@s pequeños y/o adolescentes, o contemplan la posibilidad de tenerlos. Si partimos de la base que la paternidad conlleva una gran responsabilidad, la formación debería comenzar cuando se decide tener un hij@ ya que no es lo mismo “ser padres que actuar como padres.”
Debiera ser de obligado cumplimiento que cuando los padres se plantean tener hijos asumen su supervivencia, amarlos, cuidarlos, alimentarlos y facilitarles los aprendizajes necesarios para que puedan convertirse en personas, en seres sociales, responsables, seguros de sí mismos, etc. La adquisición sostenida en el tiempo de normas, valores y principios está en la base de un adecuado funcionamiento como personas de bien. Son los padres, en primera instancia, en quien va a recaer todo el peso de la educación y formación de sus hij@s, y sería deseable que, poco a poco, se hiciera extensivo a la familia, a la escuela y a toda la sociedad en su conjunto. Características como la personalidad, la autoestima, la constancia, el autoconcepto, la responsabilidad, la toma de decisiones, la autonomía personal, etc., que se irá conformando en los hij@s, en última instancia debiera ser responsabilidad de tod@s. El proceso de socialización por el cual los individuos interaccionan con otros, es la base de apoyo para que se desarrollen las formas de pensar lógicas, críticas y constructivas, en definitiva, saludables, para poder sentir y actuar eficazmente en la sociedad. Crecer sanos física, mental y socialmente de manera individual facilitará la tarea en el proceso por el que el ser que nace con unas capacidades, unas características biológicas y psicológicas individuales y diferenciadoras se desarrolle aportando su gota al inmenso mar de la vida en sociedad.