La educación psicológica debiera ser un proceso de enseñanza/aprendizaje en todas las áreas y etapas de la vida. Estar educados no es lo mismo que estar formados. La psico-educación nos ayudará a manejar adecuadamente las diferentes situaciones que se nos puedan presentar en la vida en modo amenaza de nuestro bienestar personal, familiar y social. Una apropiada formación psicológica, en sí misma, se convierte en un instrumento que nos aportará apoyo emocional, facilitará la resolución de problemas, así como mejorar el nivel de afrontamiento de la adversidad a través de las diferentes técnicas.